Los Seguros y la Inflación en los Costos de la Salud

 Por Alonso Núñez del Prado S.

La inflación en los costos de la salud, ha sido bastante mayor a la inflación general. Los precios se han incrementado en grandes proporciones. La pregunta que nos hacemos de inmediato es: ¿Por qué? ¿Cómo es posible que en la salud, un servicio básico, se haya dado este fenómeno? Antes de responder, es importante hacer notar que el problema se da especialmente para los sectores más altos (A y B) —los que tienen acceso a los seguros— y en consecuencia, no se puede esgrimir como excusa que este incremento haya permitido pagar mejor a los trabajadores de la salud que atienden a los sectores populares.

La respuesta parece sencilla por lo obvia: el elemento que ha distorsionado los mecanismos de control de precios —en específico el de la oferta y la demanda— en un mercado libre, como el que hemos tenido en este período, ha sido el seguro médico. ¿Cómo? Sencillamente, porque cuando vamos a una clínica, al médico, al dentista, y tenemos seguro, permitimos que nos receten medicamentos, hagan análisis, exámenes y otros controles, no indispensables, que no aceptaríamos si no tuviéramos seguro. Entre la masa de personas aseguradas, existe la falsa creencia que en esos casos la compañía de seguros es la que paga; pero como sabemos esa es una verdad a medias, ya que los aseguradores cada cierto tiempo reajustan sus primas en base a los resultados de cada uno de los ramos de seguros, en este caso el médico. Y ¿quién paga las primas? Si hay una verdad incuestionable es que los aseguradores a la larga no pierden; sino revisen que pasó con los costos de sus seguros de propiedad después de los atentados del 11 de septiembre?

Pero en el caso de nuestro país, los aseguradores están siendo afectados por las consecuencias, por haber olvidado que es necesario y hasta indispensable educar a sus clientes, haciéndoles entender que tienen que actuar como si no tuvieran seguro, porque a la larga ellos pagarán las primas. ¿Alguien recuerda cuanto costaba un seguro médico a fines de la década del ochenta? Hoy día hay mucha gente buscando alternativas, porque ya no pueden afrontar los costos de sus pólizas y la cantidad de clientes que están perdiendo los aseguradores es cada vez mayor, porque olvidaron que siempre hay un punto de quiebre en la capacidad adquisitiva de quien adquiere el producto. Si a esta situación le agregamos la crisis que vivimos, tenemos el problema que han empezado a vivir las compañías de seguros al percatarse de la deserción que están sufriendo en este rubro. ¿Cómo están reaccionando? Diseñando nuevos productos de más bajo costo —y menos coberturas— para tratar de mantener a estos clientes, pero olvidando el asunto de fondo: la educación de los asegurados.   

En realidad, hay que reconocer que el problema antes descrito, no es sólo nacional. El seguro médico como elemento que distorsiona la ley de la oferta y la demanda, ha sido motivo de preocupación, inclusive en los Estados Unidos, donde observaron el mismo fenómeno: la inflación en salud era muy superior a la general y es posible que fuera por eso, que Hillary Clinton patrocinara una reforma en el sector, que nunca prosperó, probablemente por los grandes intereses que estaban en juego. Hoy lo intenta nuevamente Barack Obama.

Los aseguradores —no sólo peruanos— no han mostrado mayor interés, porque el incremento de los costos se lo trasladan a sus asegurados y sus márgenes —en general calculados en forma porcentual— también aumentan. Pero el caso estadounidense y del mundo desarrollado es diferente al nuestro. Allá la mayor parte de la población tiene seguro médico, mientras en nuestro caso es a la inversa. Por otro lado, aquí el seguro médico ha sido con frecuencia un negocio más financiero. Como por la competencia las primas no se podían subir a los niveles requeridos, se dilataba el pago a proveedores, más o menos, dependiendo del asegurador, haciéndose utilidad de esta manera, pero olvidándose que debería buscarse ampliar el numero de asegurados, presionando para que la inflación en los costos de salud sea por lo menos similar a la de otros servicios. Y ¿cómo podrían hacerlo? Educando —como ya hemos dicho— a la población, en especial a sus clientes, haciéndolos conscientes que quien al final paga los servicios que se les prestan son ellos mismos, aún cuando esté el asegurador de por medio.

El presente debe considerarse más un aporte que una crítica. Soy un convencido de que los seguros son uno de los sistemas más beneficiosos inventados por el hombre. Permiten dispersar —atomizar— las pérdidas, haciéndolas llevaderas. Mediante un pequeño aporte cierto, nos vemos cubiertos de riesgos que de ocurrir, con frecuencia, no podríamos afrontar. Son incontables las empresas que no se hubieran creado o llevado a cabo si no existiera el mecanismo del seguro.


Propósito

Exposición y debate sobre temas de seguros

Archivo

septiembre 2009
L M X J V S D
« Ago   Oct »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

A %d blogueros les gusta esto: