Archive for the 'General' Category

Reparto de la torta aseguradora

Por Sergio J. Chión Chacón – CENTRUM Católica

En el sistema asegurador, los ingresos netos generados, ¿Cómo se distribuyen en comisiones de agenciamiento, siniestros netos y utilidades? Esto es, cuánto de los ingresos netos van a parar a los intermediarios, cuánto a los asegurados y cuánto a los accionistas de las empresas.

En los últimos 10 años se aprecia una marcada tendencia en una mayor participación de las utilidades en desmedro de los rubros de comisiones y siniestros. Esto es, de los ingresos netos, las compañías están teniendo una participación creciente y, por ende, los intermediarios y asegurados una participación decreciente.

La Tabla 1 muestra la información para todo el sistema, para los años 1999, 2004 y 2010. Los años se seleccionaron igualmente distribuidos, para el período de los últimos 10 años. El concepto de Ingreso Neto comprende ingresos por distintos conceptos neto de los gastos administrativos.  Los diversos ingresos comprendidos son: las primas ganadas netas, los ingresos diversos netos, el resultado de inversiones, las ganancias extraordinarias y otros ingresos menores.

Tabla 1: Evolución del Sistema Asegurador
  1999 2004 2009
       
Ingresos Netos (Millones de Soles) 1,170 1,462 2,963
Comisiones Netas (% Ingresos Netos) 16.9% 16.3% 15.9%
Siniestros Netos (% Ingresos Netos) 74.3% 70.7% 64.3%
Utilidad (% Ingresos Netos) 7.6% 11.7% 16.6%
Otros (% Ingresos Netos) 1.1% 1.4% 3.2%

De la Tabla 1, de 1999 al 2009, respecto de los Ingresos Netos, se observa una disminución de un punto porcentual de las comisiones y de 10 puntos porcentuales de los siniestros, en beneficio de 9 puntos porcentuales de incremento en las utilidades y de 2.1 del rubro de Otros ( Los incrementos del rubro de Otros y de Utilidades evolucionan en forma conjunta debido a que el primer rubro está básicamente definido por el impuesto a la renta). Esta redistribución se aprecia también a través del gráfico adjunto.

 

Las tablas 2, 3 y 4 brindan esta misma información a nivel de empresas del sistema asegurador. Respecto a la evolución de las comisiones se observa una disminución de las mismas en las distintas empresas, con excepción de Rímac. Rímac incrementa la participación de las Comisiones Netas en 1.7 puntos porcentuales, lo cual guarda relación con el crecimiento productivo experimentado por esta empresa en los últimos 10 años. Pacífico muestra un ligero descenso en la participación de las comisiones. Los grandes ajustes se dieron en Positiva y Mapfre, obedeciendo al alto nivel de las comisiones a finales de la década pasada de estas empresas. A pesar de este ajuste, tanto Positiva, como Mapfre muestran los mayores niveles de comisiones en el sistema, explicado en alguna medida por la necesidad de ganar participación de mercado en estas empresas. La creciente participación de las comisiones de Rímac están aproximándose al nivel de Mapfre y Positiva.

Tabla 2: Evolución de las Comisiones Netas (% Ingresos Netos)
  1999 2004 2009
       
Pacífico (Incluye Pacífico Vida) 14.4% 14.2% 14.0%
Positiva (Incluye Positiva Vida) 25.6% 23.3% 20.5%
Mapfre (Incluye Mapfre Vida) 30.6% 32.9% 21.8%
Rímac 16.5% 17.4% 18.2%
Otros 16.0% 11.0% 9.2%
Sistema Asegurador 16.9% 16.3% 15.9%

En lo que respecta a la participación de los siniestros en los Ingresos Netos, con excepción del caso de Mapfre, estos muestran un fuerte descenso, especialmente en las dos empresas líderes: Rímac y Pacífico. Esta disminución de participación alcanza a ser 15.4 puntos porcentuales en el caso de Pacífico y de 8.5 puntos porcentuales en el caso de Rímac. El ajuste de Pacífico se dio en la primera mitad del período considerado y el de Rímac en la segunda mitad.

Tabla 3: Evolución de los Siniestros Netos (% Ingresos Netos)
  1999 2004 2009
       
Pacífico (Incluye Pacífico Vida) 76.4% 61.4% 61.0%
Positiva (Incluye Positiva Vida) 70.9% 72.6% 68.0%
Mapfre (Incluye Mapfre Vida) 63.4% 55.4% 65.0%
Rímac 72.0% 72.4% 63.9%
Otros 75.5% 85.7% 67.8%
Sistema Asegurador 74.3% 70.7% 64.3%

La pérdida de participación de los siniestros se reflejó en la importante elevación de participación de las utilidades, en cada una de las empresas consideradas. En Pacífico la participación de las utilidades se eleva en más de 12 puntos porcentuales, en Rímac en 5 puntos, Positiva en 4 puntos y Mapfre en casi 7 puntos.

Tabla 4: Evolución de las Utilidades (% Ingresos Netos)
  1999 2004 2009
       
Pacífico (Incluye Pacífico Vida) 8.0% 21.2% 20.5%
Positiva (Incluye Positiva Vida) 3.4% 3.4% 7.5%
Mapfre (Incluye Mapfre Vida) 2.4% 11.6% 9.2%
Rímac 10.7% 9.7% 15.8%
Otros 7.2% 3.1% 21.4%
Sistema Asegurador 7.6% 11.7% 16.6%

Las cifras son concluyentes, en los últimos 10 años se ha experimentado una importante redistribución de la participación en los ingresos netos del sistema asegurador de los asegurados a las aseguradoras. Esta evolución podría estar reflejando una importante disminución del nivel de competencia en el mercado asegurador, a diferencia de lo que viene ocurriendo en otros mercados de la economía peruana. Mientras que en otros mercados la competencia reduce márgenes, en el mercado asegurador estos se amplían. De ser esto así, este comportamiento estaría yendo en contra del desarrollo de largo plazo de esta actividad, tan importante para apoyar el crecimiento y modernización de la economía del país.

Anuncios

El Rol del Corredor de Seguros

Por Rodolfo Gordillo T.

Hace pocos días un amigo corredor nos decía, refiriéndose a la situación actual del mercado, que en los tiempos en que el principio de buena fe era cabalmente respetado, la labor del Corredor de Seguros era más fácil y más creativa, pero que ahora, cuando no abundan precisamente los técnicos en seguros, no hay en la contratación interlocutores válidos y, peor aún, en cada siniestro se abre una etapa de suspenso que, en no pocos casos, termina con un rechazo por tal o cual razón,  sin  sustento válido.

A raíz de este comentario, hemos venido reflexionando sobre el tema y nos hemos preguntado sobre la grave responsabilidad del intermediario en una situación como la actual.

En ese orden de ideas, queremos destacar primero cuáles son las principales funciones del Corredor de Seguros: intermediar en la contratación de seguros; informar a la empresa de seguros, en representación del asegurado, sobre las condiciones del riesgo; informar al asegurado o contratante del seguro, en forma detallada y exacta, sobre las cláusulas del contrato; comprobar que la póliza contenga las estipulaciones y condiciones según las cuales se cubre el riesgo; comunicar a la empresa de seguros cualquier modificación del riesgo que demande a su vez variar el monto de la cobertura; y la de asistir al asegurado, con la debida diligencia y prontitud, en caso de siniestro, gestionando el reclamo correspondiente ante la empresa de seguros y haciendo un seguimiento del mismo hasta su conclusión.

Hecho lo cual, nos preguntamos, de un lado, si efectivamente las condiciones están dadas para tal cumplimiento, y, del otro, si en caso contrario, perjudicado que fuese el interés del asegurado, podría o no activarse la cobertura de la póliza de RC Profesional del corredor que protege al asegurado por los errores u omisiones de aquél.

El tema naturalmente es complejo y resulta imposible abordarlo completo en estas breves líneas. Sin embargo, enfatizaremos algunos aspectos que estimamos más importantes.

En abstracto, un asegurador, que podría ser el mismo que da la cobertura primaria o uno distinto, que otorga la cobertura RC Profesional del corredor, podría estar respondiendo por los errores u omisiones de este, si por su actuación el interés del asegurado se viese lesionado; distinto sería el caso, si el perjuicio o daño al asegurado no se produce por el error u omisión del corredor, sino por la propia actuación del asegurador que, pese a la diligente actuación del corredor, no cumple con honrar debidamente la cobertura primaria dada al asegurado.

Como es obvio, siempre dependerá de las características del caso específico, siendo inconveniente efectuar generalizaciones; no obstante, somos de la forma de pensar que en las circunstancias actuales resulta particularmente importante que los Corredores de Seguros, de un lado, apoyen a sus clientes en los reclamos a ser planteados ante los propios aseguradores o antes las entidades llamadas a solucionar el conflicto, sea la Defensoría, el INDECOPI, la PAU de la SBS o la vía arbitral o judicial correspondiente; y, de otro lado, mantengan su póliza de RC Profesional totalmente en orden y con las coberturas y montos necesarios, para responder a las contingencias que pudieran presentarse.

Lo anterior es tanto más importante, ahora que, conforme hemos expuesto en anterior artículo, el mercado se encuentran en una transición y muchos de sus calificados recursos humanos están adquiriendo recién conocimiento y experiencia en materia aseguradora propiamente dicha, lo que supone un intervalo de aprendizaje.

De otro lado, también el desarrollo de canales alternativos de distribución – donde el esfuerzo es principalmente de venta y no de servicio, en la venta o en el siniestro, como ya hemos destacado en anterior oportunidad – acarrea hacia el asegurado potencial fuente de problema, por lo que el panorama general desde esa perspectiva no es especialmente alentador.

Por todo ello, siendo la razón de ser del Corredor de Seguros servir y proteger el interés del asegurado, resulta particularmente importante calificarse para que la intermediación se realice fundamentalmente sobre bases y razones técnicas, aportando criterio, conocimiento y experiencia asegurativa ahí donde pudiera hacer falta.

En ese constexto, somos de lo que pensamos que el rol del Corredor de Seguros hoy es especialmente relevante y delicado, por lo que hace bien APECOSE presentando al mercado su nueva propuesta de capacitación, con el relanzamiento de su ‘Curso General de Seguros’, en la idea de responder a las necesidades crecientes del mercado en esta materia.

Primeros cinco meses, necesario recuento y nuevos retos

Desde que el 15 de junio último se lanzó el blog ‘Seguros Perú’ han pasado casi  cinco meses y ni en las  más optimistas estimaciones se pensó que, en tan corto tiempo, se íba a lograr tener más de 5,800 vistas.

Como ustedes lo habrán podido comprobar, en estos primeros meses se han  abordado  temas relevantes a la actividad asegurada peruana actual, sean estos de naturaleza económica, financiera, legal o la semblanza de personas que han aportado a la industria, en el ánimo siempre de proporcionar información relevante para su toma de decisiones, así como de plantear situaciones que se estiman críticas o de efectuar  reconocimientos a quienes se cree  merecedores de ello; pero todo con el propósito de lograr el mejor desarrollo del mercado de  seguros en el país.

En ese sentido, es  reconfortante haber tenido en el blog tan alto número de vistas,  en el camino de llenar un espacio de opinión y crítica que creemos faltaba en nuestro medio, habitualmente de características tan protocolares.

No obstante, si bien sus mensajes de bienvenida fueron muy auspiciosos y hacían prever un alto grado de intercambio y debate, se debe también reconocer que, en ese aspecto, la meta todavía no está alcanzada.

Siempre puede haber algunas razones que exliquen tal situación; sin embargo, somos de la forma de pensar que el dialogo es siempre enriquecedor y que los mercados maduran, de formas más precarias a formas más desarrolladas, no dejando que las cosas mejoren por sí, lo que pocas veces  sucede, sino cuando efectivamente se plantean y debaten con respeto a la discrepancia, en forma civilizada y responsable, tratando de lograr los consensos necesarios entre los distintos puntos de vista o intereses en juego.

Lo anterior se comprende con más facilidad cuando se parte de la premisa que la actividad aseguradora debe ser una actividad rentable, donde todos los que intervienen deben obtener un beneficio tangible: la compañía aseguradora atendiendo bien los siniestros y generando las reservas y utilidades apropiadas, el asegurado que invierte su prima a cambio de la protección que cubre su riesgo, el corredor que intermedia,  logrando para ambas partes la mejor fórmula a cambio de una justa comisión, o el canal alternativo que en su esfuerzo de venta informa al usuario potencial adecuadamente y gana una justa retribución.

Si de esa convicción se  parte, con el dialogo todos aprenden algo, más en una industria que todavía tiene una baja participación  en el Producto Bruto Interno y que, por lo mismo, tiene que plantearse horizontes de desarrollo de mediano y largo plazo.

Ello no obsta para agradecer a todo los que visitaron y leyeron nuestros artículos en el blog  y, con mayor razón, a los que después de leerlos se animaron a participar  formulando sus propios comentarios y puntos de vista. 

Por nuestro  lado, la apuesta es seguir en esa línea  y en los meses por delante se renovarán esfuerzos para brindarles lo que se ha venido haciendo hasta ahora, pero también progresivamente nuevas páginas, como la entrevista del mes, la presentación de nuevos productos y el análisis comparativos de pólizas.

Finalmente, sería importante recibir de ustedes, casi al término de 2009 y al inicio de esta segunda etapa, sugerencias sobre temas que les interesen abordar, problemas o aspectos relevantes que a su criterio deban ser objeto de análisis, o formas de plantear o análizar los temas  que estimen mejores. Su aporte en ese sentido será muy valioso.

Por lo que ya se logró entre todos con las más de 5,800 vistas, muchas gracias; por lo que se deberá lograr a futuro, ofrecemos siempre el mejor de nuestros  esfuerzos y una sana expectativa.   

 

Los seguros: ¿crisis de desarrollo?

Por Rodolfo Gordillo T.

Un mercado que crece a niveles superiores al PBI nacional y con índices de rentabilidad patrimonial elevados, debería producir niveles de satisfacción del usuario de seguros también significativos, pero nos preguntamos: ¿si eso se está logrando?

En verdad, no se sabe; no hay – que se conozca y sea pública – una investigación de mercado a profundidad que arroje conclusiones sobre si el usuario de seguros a cambio del pago de su prima está obteniendo una prestación totalmente satisfactoria, sólo satisfactoria o nada satisfactoria, no sólo indagando la opinión de los usuarios de los segmentos A y B, y la de sus propios corredores de seguros, profesionales en la materia, sino también la del usuario de los segmentos C y D a donde están llegando por canales alternativos y fuerzas de venta los nuevos productos masivos y de microseguros que constituyen ahora los de mayor desarrollo del mercado, como lo corrobora el último seminario organizado por la APESEG[1].

Sin embargo, los indicios que pueden darnos datos estadísticos del mercado, no parecen estar en línea con tan deseable nivel de satisfacción.  Para sustentar lo dicho baste decir:

–          En cifras del sistema asegurador de la Superintendencia de Banca y Seguros y AFP (en adelante, la SBS) al mes de junio último, el crecimiento de primas es de 21.7%  y la rentabilidad patrimonial 11.1%.[2]

–          Aunque el dato que sigue lo dejó de publicar la SBS en el segundo semestre de 2006, por razones que no se conocen, es elocuente revisar el tema de los siniestros rechazados por el número de ocurrencias y por los montos involucrados, como se muestra en el  siguiente cuadro, para darse una idea del orden de magnitud de los mismos en un mercado menos desarrollado que el actual:

  Tabla

–          Los reclamos a la Defensoría del Asegurado, respecto del año anterior, crecieron  en 2008 en 26%, hasta alcanzar la cifra de 302 expedientes, y de los 245 expedientes que se admitieron a trámite, 37 se conciliaron antes o después de la audiencia pero sin que la Defensoría se pronunciase, esto es, un 15% de ese total de expedientes admitidos.[3]

–          Las consultas y denuncias a la Plataforma de Atención al Usuario (PAU) de la SBS, respecto del ejercicio anterior,  crecieron en 19% hasta alcanzar 212 casos.[4]

–          Y los reclamos contra compañías de seguros al INDECOPI, Comisión de Protección al Consumidor, en el año que va entre agosto de 2008 y julio de 2009, alcanzó el número de 295, de los cuales se conciliaron 127, esto es, un 43% de ese total de reclamos.[5]

Con seguridad hay más de una razón que explique este incremento de los reclamos, incluso el propio crecimiento del mercado, pero entre ellas, habría que verificar y corroborar el posible impacto de las siguientes:

–          En la venta de seguros a través de los canales alternativos de distribución no siempre se cumple con informar o ilustrar cabalmente al usuario sobre el alcance de las coberturas y exclusiones, dando lugar a que en el momento del siniestro, recién se conozcan que la cobertura tenía tal o cual limitación, o que las exclusiones liberaban la responsabilidad del asegurador en caso de enfermedades congénitas, por ejemplo, o que las medidas de seguridad exigían con carácter de garantía rutinas de control de muy difícil cumplimiento.

–          Los cambios de condicionados y cláusulas bajo el nuevo régimen de control posterior de la SBS, conforme al Reglamento de Pólizas aprobado por las Resoluciones SBS Nº 1420-2005 y Nº 1136-2006, donde los intereses del usuario pueden no estar siempre adecuadamente protegidos. Es más, tal situación el organismo contralor la puede advertir tarde, estando ya en uso el texto, en cuya caso puede suspender la autorización del uso de tal condicionado o cláusula, o sino llega a realizar el control posterior, dada las limitaciones con que cuenta, simplemente no lo llega a advertir.

Debe ser claro en esta materia, que las modificaciones no pueden pretender recortar la cobertura natural y básica de un ramo o de una cláusula puntual, al grado de desnaturalizarlos, ni las exclusiones deben incrementarse sin fin respondiendo a la experiencia siniestral cuyo impacto se quiere reducir a toda costa, muchas veces como producto en verdad del empleo de una tasa insuficiente.   

–          El empleo en las compañías de seguros de recursos humanos altamente calificados en actividades empresariales (operativas, económicas, financieras y legales) pero con falta de conocimiento y experiencia en la actividad aseguradora propiamente dicha. Ello supone necesariamente un proceso de aprendizaje paulatino de este negocio y, quizás, una óptica cortoplacista que privilegia la rentabilidad del ejercicio y no, como debe ser siempre en la actividad aseguradora, el entendimiento del negocio en términos del valor agregado que produce para la sociedad, del horizonte de tiempo de su ciclo de negocio, de la importancia del crecimiento de largo plazo de esta industria que, en el Perú, está todavía en ciernes.

–          En relación o, mejor aún, como producto de lo anterior, existe una suerte de legalización de la actividad aseguradora que muchas veces, dejando atrás el tradicional principio de buena fe,  reduce la relación aseguradora a quién tiene mejor posibilidad de éxito en el potencial litigio. El nivel de reclamos conciliados en el INDECOPI, la instancia administrativa más requerida últimamente,  más allá de la razón empresarial práctica de costo-beneficio, nos da una buena idea de lo que viene sucediendo. 

Sin duda esta situación deberá terminar; concluida esta etapa, esta transición,  esta crisis de desarrollo, la industria aseguradora volverá a mirar cara al futuro, para cumplir realmente su rol social de redistribuir el costo total de los siniestros, en otras palabras, atender siempre bien los siniestros y generar las reservas y las  utilidades que le es tan propia a esta actividad empresarial.

Para contribuir a ello, se estima esencial, sin que la enumeración sea taxativa ni suponga un orden de prelación necesariamente, en primer lugar, se aborde la tarea de efectuar una investigación de mercado como la planteada que indague centralmente por la satisfacción del usuario de seguros. Es más, creemos que tal investigación debería realizarse y que la principal responsabilidad en dirigirla y coordinarla la tiene la SBS, quien tiene por ley el objetivo de velar por intereses del público en el ámbito de los seguros. Las conclusiones de ese estudio permitirán con seguridad que la industria oriente mejor su desarrollo con cara al Perú del futuro.

En segundo lugar, respecto del inexorable desarrollo de los canales alternativos, promotores y fuerzas de venta, de un lado, que se insista en una capacitación no sola orientada a la operación de venta del seguro, sino a la adecuada ilustración al potencial usuario de seguros de las condiciones de cobertura y existencia de exclusiones, y, de otro, más allá del esquema de responsabilidad actual por errores u omisiones que asume la aseguradora o corredora concernida, que se vea una fórmula por la cual exista una responsabilidad personal y directa del promotor o impulsor de venta que dé lugar al problema, como único medio eficaz de cortar estas situaciones.    

Sobre el tema de capacitación hay que destacar el esfuerzo de la Escuela de Seguros de APECOSE, que persiste a través de los años con verdadera y ejemplar dedicación, así como también el que vienen realizando en ese sentido más recientemente algunas compañías aseguradoras – como Pacífico y Rimac – para capacitar  a su personal y  a los corredores que trabajan con ellos.

En tercer lugar, que se intensifique la capacitación de los nuevos y profesionales recursos humanos en el negocio de seguros, no sólo en el plano teórico sino, sobretodo, en el práctico mediante entrenamientos de formación laboral especializada, de tal forma de abreviar esta etapa de transición, dando lugar al desarrollo de una nueva generación de personal técnico y profesional especializado en seguros, siendo importante en este aspecto la colaboración de los reaseguradores tradicionales – Munich Re o la Swiss Re, dos de los más importantes en materia de capacitación – y, en su caso, de las propias casas matrices o socios estratégicos.

En cuarto lugar, que la SBS revise su reglamento de pólizas y de registro de las mismas, de tal forma de encontrar la fórmula que, sin detener la posibilidades de cambios que las necesidades del mercado hagan necesario, se cautele efectivamente el interés del usuario de seguros en toda modificación de condicionados y cláusulas que vaya a emplearse.

Como resulta obvio, estás líneas reflejan una visión personal y, en todo caso, una sana preocupación por la situación actual de la industria aseguradora peruana, que requiere profundizarse. A tal esfuerzo ayudarían significativamente los comentarios, opiniones, observaciones, críticas y/o recomendaciones que nos puedan hacer llegar.     

 

 

 

 

 

 

 

 

 


[1] Ver: http://www.apeseg.org.pe/seminario_microseguros.html

[3] Ver: http://www.defaseg.com.pe/resoluciones.html,,  Informe Final 2008, Pág. 6, de la Defensoría del Asegurado

[4] Ver: http://www.sbs.gob.pe/PortalSBS/Publicaciones/memorias.htm , Memoria 2008, Pág. 71

[5] Información extraída del Cuadro 1.10 Ver: http://www.indecopi.gob.pe/ArchivosPortal/boletines/estadistico/2009/Jul2009Estad.pdf , Pág.8

Los Seguros y la Inflación en los Costos de la Salud

 Por Alonso Núñez del Prado S.

La inflación en los costos de la salud, ha sido bastante mayor a la inflación general. Los precios se han incrementado en grandes proporciones. La pregunta que nos hacemos de inmediato es: ¿Por qué? ¿Cómo es posible que en la salud, un servicio básico, se haya dado este fenómeno? Antes de responder, es importante hacer notar que el problema se da especialmente para los sectores más altos (A y B) —los que tienen acceso a los seguros— y en consecuencia, no se puede esgrimir como excusa que este incremento haya permitido pagar mejor a los trabajadores de la salud que atienden a los sectores populares.

La respuesta parece sencilla por lo obvia: el elemento que ha distorsionado los mecanismos de control de precios —en específico el de la oferta y la demanda— en un mercado libre, como el que hemos tenido en este período, ha sido el seguro médico. ¿Cómo? Sencillamente, porque cuando vamos a una clínica, al médico, al dentista, y tenemos seguro, permitimos que nos receten medicamentos, hagan análisis, exámenes y otros controles, no indispensables, que no aceptaríamos si no tuviéramos seguro. Entre la masa de personas aseguradas, existe la falsa creencia que en esos casos la compañía de seguros es la que paga; pero como sabemos esa es una verdad a medias, ya que los aseguradores cada cierto tiempo reajustan sus primas en base a los resultados de cada uno de los ramos de seguros, en este caso el médico. Y ¿quién paga las primas? Si hay una verdad incuestionable es que los aseguradores a la larga no pierden; sino revisen que pasó con los costos de sus seguros de propiedad después de los atentados del 11 de septiembre?

Pero en el caso de nuestro país, los aseguradores están siendo afectados por las consecuencias, por haber olvidado que es necesario y hasta indispensable educar a sus clientes, haciéndoles entender que tienen que actuar como si no tuvieran seguro, porque a la larga ellos pagarán las primas. ¿Alguien recuerda cuanto costaba un seguro médico a fines de la década del ochenta? Hoy día hay mucha gente buscando alternativas, porque ya no pueden afrontar los costos de sus pólizas y la cantidad de clientes que están perdiendo los aseguradores es cada vez mayor, porque olvidaron que siempre hay un punto de quiebre en la capacidad adquisitiva de quien adquiere el producto. Si a esta situación le agregamos la crisis que vivimos, tenemos el problema que han empezado a vivir las compañías de seguros al percatarse de la deserción que están sufriendo en este rubro. ¿Cómo están reaccionando? Diseñando nuevos productos de más bajo costo —y menos coberturas— para tratar de mantener a estos clientes, pero olvidando el asunto de fondo: la educación de los asegurados.   

En realidad, hay que reconocer que el problema antes descrito, no es sólo nacional. El seguro médico como elemento que distorsiona la ley de la oferta y la demanda, ha sido motivo de preocupación, inclusive en los Estados Unidos, donde observaron el mismo fenómeno: la inflación en salud era muy superior a la general y es posible que fuera por eso, que Hillary Clinton patrocinara una reforma en el sector, que nunca prosperó, probablemente por los grandes intereses que estaban en juego. Hoy lo intenta nuevamente Barack Obama.

Los aseguradores —no sólo peruanos— no han mostrado mayor interés, porque el incremento de los costos se lo trasladan a sus asegurados y sus márgenes —en general calculados en forma porcentual— también aumentan. Pero el caso estadounidense y del mundo desarrollado es diferente al nuestro. Allá la mayor parte de la población tiene seguro médico, mientras en nuestro caso es a la inversa. Por otro lado, aquí el seguro médico ha sido con frecuencia un negocio más financiero. Como por la competencia las primas no se podían subir a los niveles requeridos, se dilataba el pago a proveedores, más o menos, dependiendo del asegurador, haciéndose utilidad de esta manera, pero olvidándose que debería buscarse ampliar el numero de asegurados, presionando para que la inflación en los costos de salud sea por lo menos similar a la de otros servicios. Y ¿cómo podrían hacerlo? Educando —como ya hemos dicho— a la población, en especial a sus clientes, haciéndolos conscientes que quien al final paga los servicios que se les prestan son ellos mismos, aún cuando esté el asegurador de por medio.

El presente debe considerarse más un aporte que una crítica. Soy un convencido de que los seguros son uno de los sistemas más beneficiosos inventados por el hombre. Permiten dispersar —atomizar— las pérdidas, haciéndolas llevaderas. Mediante un pequeño aporte cierto, nos vemos cubiertos de riesgos que de ocurrir, con frecuencia, no podríamos afrontar. Son incontables las empresas que no se hubieran creado o llevado a cabo si no existiera el mecanismo del seguro.

Una semblanza de Arturo Rodrigo

Arturo Rodrigo Santisteban

Arturo Rodrigo Santisteban

Por Luis Salcedo Marsano

Arturo ya no es el mismo, ahora está mejor, más tranquilo.

Han pasado muchos años, alrededor de 38, desde cuando por apoyar el trabajo de su padre, el respetado agente de seguros Arturo Rodrigo Rabines, (quien trabajaba en forma exclusiva, a la usanza de la época, con La Vitalicia), incursionó en los seguros, usando el escritorio del sub-agente que salía al mercado. Pero él, que según propia confesión con las justas terminó la secundaria, pensaba más en los autos y en las carreras que en cualquier otra cosa, incluido los seguros por supuesto.

No obstante, la vida lo llevó a que esa primera práctica se prolongara por casi tres años, a que en 1973 hiciera el curso en la Escuela de Seguros de la APESEG y que luego, a mediados de 1975, se fuera a México, donde gracias a los contactos de Jaime Graña, primero en Reaseguradora Patria, del Grupo Storebrand, y luego en la sucursal de la Munich Re, siguiera trabajando y aprendiendo seguros, desde abajo, armando pólizas y conociendo ramos y coberturas, como atendiendo siempre bien los siniestros, hasta ver los mejores esquemas de aseguramiento y los temas propios del reaseguro. Todo, sin embargo, bajo un principio claro, que aprendió de su padre: no hay nada más importante en este negocio que respetar la palabra empeñada.

Este entrenamiento fue fundamental para todo su desarrollo posterior, cuando de regreso al país, Jaime Montoya, gerente general,  y Víctor Albrecht, responsable del área técnica y jefe directo, del Pacífico de ese entonces, lo contrataron en diciembre de 1976 como Apoderado de Transportes. 

Arturo permaneció en la empresa 30 años,  20 de los cuales se desempeño como su gerente general, sucediendo precisamente a Jaime Montoya, quien algo había avanzado en ordenar la empresa.

Durante su gestión, el cambio de la compañía es muy reconocido en el mercado, ya que la evolución que experimentó, tanto en participación de mercado, resultado técnico, utilidades, pero  sobretodo en servicio al cliente, fue notable, siendo durante muchos de esos años Pacífico una suerte de prototipo de empresa profesional y modelo de lo que las restantes empresas deberían hacer para desarrollar. Ser asegurado de Pacífico se constituyó en esos años como una suerte de orgullo, en una seguridad intangible de protección adecuada.

Y claro, no lo hizo sólo. Quien sabe si una de las mayores habilidades de Arturo fue la de armar un equipo de trabajo al frente de la gerencia de Pacífico, grupo de personas que, al igual que él, de repente no contaban con grandes calidades académicas, salvo alguna que otra excepción, pero que cada uno de ellos en su campo era sin duda una persona versada en el negocio, y en conjunto eran una sólida administración al frente de la empresa. Igualmente mérito de él es la constitución en forma independiente de Pacífico Vida, una de las empresas de seguros de vida más profesionales y exitosas del mercado.

Sin embargo, recordando esos años, él reconoce ahora que pudieron ser muchos, que de repente no hace bien a una organización una estancia tan larga, pero lo que es claro que durante todo ese tiempo Arturo, dando lo que él podía dar, a base de su conocimiento del negocio asegurador, de una intuición superior y de una probada capacidad de relación con el mercado, vivió para Pacífico, en el sentido más cabal de la palabra, esto es, sin diferenciar su jornada diaria de trabajo, del resto del día en que también, a su forma, a su estilo, su vida personal seguía relacionada con su trabajo y viceversa, sin solución de continuidad, año tras año, hasta terminar su gestión.

Lo anterior es tanto más significativo porque muchos de esos años no fueron precisamente de crecimiento y bonanza a nivel país, sino todo lo contrario, inflación de dos dígitos en los ochenta y la desregulación de la actividad económica y la de seguros en los noventa, aunado a años de alta siniestralidad por terrorismo y fenómenos naturales recurrentes durante las dos décadas, supusieron para la empresa años de ajuste y búsqueda del equilibrio que Pacífico supo sortear con éxito.

En forma paralela a sus responsabilidades en Pacífico, Arturo encabezó hasta en dos oportunidades el gremio asegurador, dejando ahí también huella de su paso al frente nuevamente de un buen equipo, en decisiones fundamentales, como la recuperación de la administración del pool de retención nacional y coaseguros, lo que importó dotar permanentemente a la APESEG de fondos propios, y la adquisición del local institucional en San Antonio, Miraflores, y del local del hoy inactivo Instituto Superior Tecnológico en Seguros de APESEG, en la Av. Javier Prado Oeste.  

No se piense, que toda esta trayectoria hacía de Arturo un personaje querido por todos, porque no es el caso. Él tenía muchos amigos cierto, pero también detractores. Y muchos de estos últimos eran gente a las que les costaba reconocer como una persona sin mayor formación académica y/o de trato generalmente informal y risueño, podía haber alcanzado éxito personal y el liderazgo en el mercado para su empresa. En otros, los menos, creaba cierta resistencia que él pudiera reunirse en cuestión de minutos y sin mayor protocolo previo con quién era reconocido como el hombre de negocios más importante del país.  

Por eso hoy, cuando sus días están dedicados principalmente a presidir el directorio de unos de los corredores de seguros más importantes del país, y del mundo, aportando como siempre su conocimiento del negocio, su intuición y su capacidad de relación,  y se puede conversar con él con mayor tranquilidad y tiempo que antes, es más fácil decir también que, casi al término de la primera década del siglo XXI, el mundo cambió, que la forma de ver y manejar los negocios evolucionaron, que las estructuras deben ser más horizontales y ligeras, que la producción se segmenta, que los procesos se estandarizan y hay que tercerizar los no importantes en procura de mayor eficiencia, que los planeamientos estratégicos y los presupuestos priman, que los vínculos ya no importan como antes, que el manejo de las empresas debe profesionalizarse y que ya no basta conocer bien sólo del negocio.

Pero el Arturo de estos días es mejor, los años, los éxitos y los errores, la vida misma, han hecho de él una persona más tranquila, más reflexiva, capaz de mirar atrás con la perspectiva necesaria y hacia adelante con el mismo entusiasmo de siempre. Hoy ya no come ni brinda tanto como antes, pero sigue ilusionado por el país, por sus actuales responsabilidades, por sus amigos de siempre,  por su querida familia, por Brisa, su linda perrita Golden Retriever y, cómo no, por su rica camioneta Range Rover, porque si de algo estamos seguros es que su afición a los fierros morirá con él.  

Lima, 2 de septiembre de 2009

Bienvenidos

Este blog quiere constituirse en una tribuna abierta para la exposición, difusión y debate de las ideas, conceptos, conocimientos y experiencias del mercado de seguros peruano, en ánimo de propender a su mejor desarrollo.

Entendemos como su mejor desarrollo, el que permita, de un lado, empresas de seguros muy eficientes y competitivas, y de otro, usuarios satisfechos de recibir prestaciones acordes con los ofrecimientos recibidos y las primas que han pagado. En otras palabras, un mercado de seguros sustentable en primas suficientes y en términos de mediano y largo plazo.

Ese mercado de seguros deberá cumplir el rol social del seguro, asumiendo los riesgos que permitan el auge de las actividades económicas del país, así como la seguridad y prosperidad que buscan las personas naturales y jurídicas.

Bienvenidos entonces a este libre y responsable intercambio de ideas.


Propósito

Exposición y debate sobre temas de seguros

Archivo

julio 2018
L M X J V S D
« Nov    
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
Anuncios